Floristería Mais Que Flores
La intervención transforma un local comercial situado en la avenida Luís Espada de Verín en un espacio amplio, luminoso y flexible, concebido para la exposición y venta de flores, plantas y elementos vinculados con la decoración vegetal. El proyecto aprovecha la altura disponible y la relación directa con la calle para convertir el propio establecimiento en un gran escaparate urbano.
La nueva fachada se organiza mediante grandes paños acristalados de desarrollo vertical, enmarcados por un revestimiento de acero corten. Su tonalidad oxidada, característica de este material, aporta ritmo, profundidad y una imagen reconocible al frente comercial, mientras que la transparencia permite anticipar desde el exterior la presencia de la vegetación y la actividad desarrollada en el interior.
El acceso se sitúa bajo un plano horizontal que genera una zona exterior protegida y prolonga el espacio de exposición hacia la acera. Este ámbito permite presentar flores y plantas en contacto directo con la calle, reforzando la visibilidad del establecimiento y creando una transición gradual entre el espacio público y el interior.
La distribución parte de un espacio principal diáfano y de gran altura. Las áreas de exposición se organizan mediante estructuras ligeras, mesas y cajas de madera que permiten adaptar la presentación a las distintas variedades, temporadas y composiciones florales sin condicionar la percepción general del local.
Una estructura metálica oscura recorre parcialmente el perímetro y genera plataformas elevadas destinadas a la exposición de plantas. Estos niveles intermedios aprovechan la altura del establecimiento, introducen vegetación a diferentes cotas y construyen una envolvente interior que acompaña al visitante durante el recorrido.
La vegetación se convierte así en el principal material del proyecto. Las plantas trepadoras, colgantes y de mayor porte desbordan las plataformas y barandillas, suavizando la presencia de la estructura metálica y creando una atmósfera interior cambiante, determinada por la luz, las especies y las distintas épocas del año.
Los acabados se plantean mediante una paleta neutra y contenida, formada por pavimentos continuos, paramentos oscuros, madera y elementos metálicos. Este fondo permite que los colores y las texturas de las flores adquieran todo el protagonismo y facilita la modificación periódica de la exposición.
Las instalaciones vistas y las luminarias de carácter industrial se integran de forma natural en el espacio. La iluminación artificial complementa la abundante entrada de luz natural procedente de la fachada y permite destacar las distintas áreas de producto sin competir con la vegetación.
El acero corten de la fachada, la estructura metálica interior, la madera y la presencia constante de plantas construyen una identidad coherente y reconocible. La materialidad del proyecto combina el carácter industrial de los nuevos elementos con la calidez y variedad propias del producto expuesto.
El resultado es un espacio comercial abierto y flexible, en el que arquitectura, vegetación y exposición forman parte de una misma propuesta. Una floristería concebida como un pequeño paisaje interior, visible desde la calle y capaz de transformarse continuamente con los productos y las estaciones.