La Casa Quinta de Riba se concibe como una vivienda unifamiliar desarrollada íntegramente en planta baja. El proyecto se presenta mediante croquis, maqueta física y visualizaciones arquitectónicas que muestran la evolución de una propuesta basada en la fragmentación del programa y en su relación directa con el jardín.
La vivienda se organiza a partir de varios cuerpos de geometría sencilla, desplazados entre sí para diferenciar las distintas áreas funcionales. Esta composición evita la formación de un único volumen compacto y permite adaptar el edificio a las diferentes orientaciones, generando espacios exteriores protegidos y una escala más próxima al entorno doméstico.
La disposición de los volúmenes define una planta articulada en torno a entrantes, patios y porches. Estos espacios intermedios amplían las estancias hacia el exterior y establecen una transición gradual entre el interior de la vivienda y la parcela.
La zona de día ocupa el ámbito más abierto del conjunto. El salón, el comedor y la cocina se relacionan con el jardín mediante grandes superficies acristaladas, favoreciendo la entrada de luz natural y permitiendo una utilización conjunta de los espacios interiores y exteriores.
Los dormitorios y dependencias privadas se alojan en cuerpos más cerrados, en los que los huecos se dimensionan de acuerdo con las necesidades de iluminación, orientación e intimidad. Esta alternancia entre paños opacos y superficies acristaladas permite que cada fachada responda de manera específica a su posición dentro de la parcela.
Los porches se integran dentro de la propia geometría del edificio mediante prolongaciones de las cubiertas y planos verticales que enmarcan las vistas. Además de proteger las zonas exteriores de estancia, estos elementos aportan profundidad a las fachadas y generan diferentes situaciones de luz y sombra a lo largo del día.
Exteriormente, la vivienda combina revestimientos continuos de tonalidad clara con carpinterías y paños de acabado oscuro. El contraste entre ambos materiales refuerza la lectura de los distintos cuerpos y subraya los huecos principales sin introducir elementos innecesarios.
Las cubiertas de escasa pendiente, contenidas tras los petos perimetrales, mantienen una imagen exterior limpia y predominantemente horizontal. La distinta altura de los cuerpos permite reconocer la organización interna de la vivienda y aporta variedad a la silueta del conjunto.
El resultado es una vivienda accesible, luminosa y estrechamente vinculada con el jardín. Una arquitectura de escala contenida en la que la fragmentación de los volúmenes, la orientación de las estancias y la creación de espacios exteriores protegidos forman parte de una misma estrategia de proyecto.
Verín
2020
Privado
180 m2
Tecdico Arquitectura — Juan Francisco García Gil
Tecdico Arquitectura